viernes, 7 de octubre de 2011

A little fall of rain

Gotas de lluvia que caen, que enjuagan las penas del pavimiento. Esas calles, esas urbes tumultuosas de seres que esconden sus penas. Que se quejan de que el colectivo no viene pero quisieran llorar a voz viva. Parece que enojarse fuera más viable. Yo también me enojo...

tengo un consuelo: no lo sabrá nunca. Nunca sabrá que hace trece meses mi vida giraba alrededor de él. Nunca sabrá lo que me dolió su traición, y nunca sabrá la asombrosa rapidez con la cual finalmente lo "superé". Se atajó en tonterías. Yo me aferro a mi verdad, a las cosas que importan y sigo mi vida feliz. Aprendiendo a caminar bajo la lluvia, ya no la necesito que lave mis penas...pero de vez en cuando viene bien un poco de reflexión.

Morón es un lugar tan raro, siempre me transmite una energía rara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario